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domingo, 28 de octubre de 2012

ALUSIÓN A LA REFORMA LABORAL Y A LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.

POR: LA DAMA DEL CERRO DE LA SERPIENTE Ni derechos, ni humanos El artículo en mención fue leído en Neuquén, Argentina, cuando Eduardo Galeano recibió el doctorado honoris de la Universidad del Comahue por su contribución a los derechos humanos y a la identidad cultural. Constituye una crítica a la supuesta solidez de la Declaración Universal de los derechos Humanos y las pocas garantías que los países ofrecen a sus ciudadanos, a razón de los acuerdos realizados entre grandes empresas multinacionales que advierten como prioridad no el respeto a la libertad y bienestar del individuo, sino la ganancia económica. Si la maquinaria militar no mata, se oxida. El presidente del planeta anda paseando el dedo por los mapas, a ver sobre que país caerán las próximas bombas. Fue un éxito la guerra de Afganistán, que castigó a los castigados y mató a los muertos; y ya se necesitan enemigos nuevos. Pero nada tienen de nuevo las banderas: la voluntad de Dios, la amenaza terrorista y los derechos humanos. Tengo la impresión de que George W. Bush no era exactamente el tipo de traductor que Dios hubiera elegido, si tuviera algo que decirnos; y el peligro terrorista resulta cada vez menos convincente como coartada del terrorismo militar. ¿ Y los derechos humanos? ¿Seguirán siendo pretextos útiles para quienes los hacen puré? Hace mas de medio siglo que las Naciones unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y no hay documento internacional más citado y elogiado. Haciendo un concienzudo análisis, a estas alturas es muy evidente que a la Declaración le falta mucho más que lo que tiene. Es decir, allí no figura el más elemental de los derechos, el derecho a respirar, que se ha hecho impracticable en este mundo donde los pájaros tosen. Ni figura el derecho a caminar, que ya ha pasado a categoría de hazaña ahora que sólo quedan dos clases de peatones, los rápidos y los muertos, tampoco figura el derecho a la indignación, que es lo menos que la dignidad humana puede exigir cuando se la condena a ser indigna, ni el derecho a luchar por otro mundo posible cuando se ha hecho imposible el mundo tal cual es. En los treinta artículos de la declaración, la palabra libertad es la que más se repite. La libertad de trabajar, ganar un salario justo y fundar sindicatos, pongamos por caso, está garantizada en el articulo 23, pero son cada vez más los trabajadores que no tienen, hoy por hoy, ni siquiera la libertad de elegir la salsa con la que serán comidos. Los empleos duran menos, y a olvidarse de las vacaciones pagadas, la jubilación y la asistencia social y demás derechos que todos tenemos, según aseguran los artículos 22, 24 y 25. las instituciones financieras internacionales, las Chicas Súper poderosas del mundo contemporáneo, imponen la “flexibilidad laboral”, eufemismo que designa el entierro de dos siglos de conquistas obreras. Y las grandes empresas multinacionales exigen acuerdos “unión free”, libres de sindicatos, en los países que entre sí compiten ofreciendo mano de obra más sumisa y barata. “Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre en cualquier forma”, advierte el articulo 4. No figura en la lista el derecho humano a disfrutar de los bienes naturales, tierra, agua, aire, y a defenderlos ante cualquier amenaza. Tampoco figura el suicida derecho al exterminio de la naturaleza, que por cierto ejercitan, y con entusiasmo, los países que se han comprado el planeta y lo están devorando. Los demás países pagan la cuenta. Los años noventa fueron bautizados “Reducción de los desastres Naturales”. Nunca el mundo ha sufrido tantas calamidades, inundaciones, sequías, huracanes, clima enloquecido, en tan poco tiempo, ¿desastres naturales? En un mundo que tiene la costumbre de condenar a las victimas, la naturaleza tiene la culpa de los crímenes que contra ella se cometen. “Todos tenemos derecho a transitar libremente”, afirma el articulo 13. Entrar, es otra cosa. Las puertas de los países ricos se cierran en las narices de los millones de fugitivos que peregrinan del sur al norte, y del este al oeste, huyendo de los cultivos aniquilados, los ríos envenenados, los bosques arrasados, los precios elevados, los salarios enanizados. Unos cuantos mueren en el intento, pero otros consiguen colarse por debajo de la puerta. Una vez adentro, en el paraíso prometido, ellos son los menos libres y los menos iguales. “Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, dice el articulo 1. que nacen, puede ser pero a los pocos minutos se hace el aparte. El articulo 28 establece que “todos tenemos derecho a un justo orden social e internacional”. Las mismas Naciones Unidas nos informan, en sus estadísticas, que cuanto más progresa el progreso, menos justo resulta. El reparto de los panes y los peces es mucho más injusto en estados Unidos o en Gran Bretaña que en Bangladesh o Ruanda. Y en el orden internacional, también los numeritos de las Naciones unidades revelan que diez personas poseen más riqueza que toda la riqueza que producen 54 países sumados. Las dos terceras partes de la humanidad sobreviven con menos de dos dólares diarios, y la brecha entre los que tienen y los que necesitan se ha triplicado desde que se firmó la declaración universal de los Derechos humanos. Crece la desigualdad, y para salvaguardarla crecen los gastos militares. Obscenas fortunas alimentan la fiebre guerrera y promueven la invención de demonios destinados a justificarla. El articulo 11 nos cuenta que “toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario”. Tal como marchan cosas, de aquí a poco será culpable de terrorismo toda persona que no camine de rodillas, aunque se pruebe lo contrario. La economía de guerra multiplica la prosperidad de los prósperos y cumple funciones de intimidación y castigo. Y a la vez irradia sobre el mundo una cultura militar que sacraliza la violencia ejercida contra la gente “diferente”, que el racismo reduce a la categoría de sub-gente. “nadie puede ser discriminado, por su sexo, raza, religión o cualquier otra condición”, advierte el articulo 2, pero las nuevas superproducciones de Hollywood, dictadas por el Pentágono para glorificar las aventuras imperiales, predican un racismo clamoroso que hereda las peores tradiciones del cine. Y no solo del cine. En una revista de las Naciones Unidas de noviembre de 1986, edición en ingles del Correo de la UNESCO, mencionaba que un antiguo cosmógrafo había escrito que los indígenas de las Américas tenían la piel azul y la cabeza cuadrada, y se llamaba increíblemente John of Hollywood. La Declaración proclama, la realidad traiciona. “Nadie podrá suprimir ninguno de estos derechos”, asegura el artículo 30, pero si se puede comentar ¿No ve que puedo?. Alguien, o sea; el Sistema Universal de Poder, siempre acompañado por el miedo que difunde y la resignación que impone. Según el presidente de ese entonces Bush, los enemigos de la humanidad son Irak, Irán y corea del Norte, principales candidatos para sus próximos ejercicios de tiro al blanco. Se supone que él llegó a esa conclusión al cabo de profundas meditaciones, pero su certeza absoluta parece a todas luces, digna de duda. Y el derecho a la duda es también un derecho humano, aunque no lo mencione la declaración de las Naciones unidas. Siguiendo con el análisis de lo arriba citado muy personalizada la idea de que en todo momento los gobiernos nos quieren dar atole con el dedo, desde el inicio de la campaña del expresidente panista FOX, su idea fue precisamente la de desaparecer a los sindicatos y en cierta forma ello es un arma de dos filos, la gente ya no es la misma de antes dócil y servicial, ¿ porque? 1.- Ahora, no importa si eres o no sindicalizado si te agrupas con personas que tienen tu mismo ideal, puedes lograr tu propósito y derrocar al gobierno, he ahí el error del mismo. 2.- los sindicatos no ayudan al contrario echan tierra al trabajador, mencionemos al dichoso retiro voluntario implementado hace años y de mucha ayuda al deteriorado salario de los trabajadores, estos podían jubilarse y aparte llevarse un recurso que les ayudaba a sobrevivir decentemente unos cuantos años hasta que se acababa puesto que no eran millones, ahora los sindicatos, algunos, no todos, quieren obligar al trabajador a jubilarse y a que deje su plaza a algún hijo o familiar cercano a el porque dizque se esta “debilitando ” el sindicato, ¿ porque en lugar de coartarle el beneficio de recibir un dinero aunado a la pensión del trabajador, no solicitan que se descongele la plaza?, porque déjenme decirles si un trabajador se va en retiro voluntario es una especie de vendimia, el hecho de que el trabajador reciba un dinero extra de su pensión es venderle la plaza al gobierno, y este en “automático” congela la plaza, por esta razón supuestamente, los Secretarios Generales de algunos Sindicatos no le permiten a sus representados irse en retiro voluntario, si pensamos con lógica, a estas alturas la mayoría de los hijos de los trabajadores están ya ubicados en x lugar y otros, pues, desafortunadamente no tienen hijos ni persona cercana a quien dejar su plaza, aquí entra el plan con maña, que sucede en estos casos?, simple y sencillamente lo que siempre ha sucedido, dicen que no hay plazas de nueva creación y cuando nos enteramos existen compañeros de bases que no se podían crear. y, 3.- El pueblo en general ya esta cansado, y el Gobierno desconoce o trata de ignorar que una guerra civil es peor que una guerra militar, retrocedamos a los tiempos de Hitler, nos están apretando tanto el mecate que ni cuenta se van a dar cuando este se reviente, para empezar, comenzamos mal al aprobarse la Reforma Laboral, la vida nos pega en donde mas nos duele y a veces nuestras deudas son tan grandes que nos rebasan y cuando nos toca pagar la facturas nosotros mismos nos sorprendemos y todos los implicados en la aprobación de la citada ley son de carne y hueso, con descendencia y siempre pagan justos por pecadores, existen muchos casos que se podrían mencionar como ejemplos, pero por respeto a los muertos no lo haré, solo espero que ninguno de las Cámaras de Diputados y Senadores, así como el Presidente sufran azhaimer y al momento de presentarles sus facturas sepan reconocerlas. Y pues ha prepararse para lo que sigue……………

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